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Las camas de 135 y 140 cm siguen siendo las medidas más habituales en los dormitorios de matrimonio españoles. Muchas viviendas construidas durante las últimas décadas fueron diseñadas pensando en estas dimensiones, por lo que sigue siendo la elección perfecta para quienes buscan comodidad sin renunciar a un buen aprovechamiento del espacio.
Cuando llega el momento de renovar el dormitorio, la mayoría de personas piensa primero en cambiar el colchón, la ropa de cama o incluso los muebles. Sin embargo, existe un elemento capaz de transformar completamente la estancia con una inversión mucho menor: el cabecero. Un modelo bien elegido aporta personalidad, viste la pared principal y consigue que la habitación transmita una sensación mucho más actual sin necesidad de realizar reformas. En una cama de 135 ó 140 cm, las proporciones cobran una importancia especial. El dormitorio suele disponer de un espacio más contenido que uno diseñado para una cama de 150 o 180 cm, por lo que el cabecero debe aportar presencia sin saturar el ambiente. La elección de la altura, el grosor, el tejido o incluso el color influye directamente en la percepción visual de toda la habitación. Como fabricantes especializados en cabeceros tapizados, conocemos bien las dudas que surgen antes de tomar una decisión. No todos los dormitorios tienen la misma distribución, ni todas las parejas buscan el mismo estilo decorativo. Hay quienes desean un ambiente moderno y minimalista; otros prefieren un dormitorio cálido y acogedor; y también quienes buscan sustituir un antiguo cabecero de madera por una pieza más elegante y confortable. Por eso, en esta categoría encontrarás una amplia selección de cabeceros para camas de 135 y 140 cm fabricados con materiales cuidadosamente seleccionados y disponibles en diferentes acabados, tejidos y colores. Cada modelo está pensado para integrarse con naturalidad en el dormitorio y convertirse en el punto focal de la estancia, combinando diseño, comodidad y durabilidad. Además del catálogo de productos, hemos preparado una completa guía con recomendaciones prácticas para ayudarte a elegir el modelo más adecuado según el tamaño de la habitación, el estilo decorativo, el material o la altura más recomendable. Nuestro objetivo no es únicamente ofrecer un cabecero, sino ayudarte a crear un dormitorio en el que realmente apetezca descansar cada día.
No hace falta cambiar todos los muebles para conseguir que un dormitorio parezca completamente distinto. En muchas ocasiones, el elemento que más influye en la percepción de la habitación es precisamente el cabecero. Al ocupar la pared principal y convertirse en el punto hacia el que se dirige la mirada al entrar en la estancia, tiene la capacidad de actualizar el ambiente con una inversión mucho menor que una reforma integral. Las camas de 135 y 140 cm siguen estando presentes en miles de hogares españoles, especialmente en viviendas donde el espacio debe aprovecharse al máximo. En este tipo de dormitorios, sustituir un antiguo cabecero de madera o un modelo pasado de moda por un cabecero tapizado puede aportar una sensación de amplitud, confort y modernidad prácticamente inmediata. Como fabricantes, recomendamos pensar en el cabecero como la pieza que marcará el estilo del dormitorio durante los próximos años. Elegir correctamente el diseño, el tejido y el color permitirá renovar completamente la habitación sin necesidad de cambiar armarios, cómodas o mesitas de noche.
En una cama de 135 ó 140 cm, el equilibrio visual es más importante que el tamaño del propio cabecero. Un modelo demasiado pequeño puede pasar desapercibido, mientras que uno excesivamente voluminoso puede hacer que el dormitorio parezca más reducido. Lo habitual es escoger un cabecero que sobresalga ligeramente respecto a la cama. Ese pequeño margen ayuda a enmarcar el conjunto y aporta una sensación de mayor calidad visual. Del mismo modo, la altura debe adaptarse tanto a la pared disponible como al resto del mobiliario para conseguir un dormitorio proporcionado y agradable. Cuando el espacio lo permite, un cabecero ligeramente más alto aporta elegancia y convierte la zona de descanso en el auténtico protagonista de la habitación.
El material del cabecero influye tanto en la estética como en la sensación que transmite el dormitorio. No existe una opción universalmente mejor; la elección dependerá del ambiente que quieras conseguir y del uso que vaya a tener la habitación.
Son la alternativa preferida por quienes buscan un dormitorio acogedor y confortable. Los tejidos aportan textura, suavidad y una imagen mucho más cálida, adaptándose fácilmente tanto a ambientes contemporáneos como clásicos.
Si buscas una estética más moderna y un mantenimiento sencillo, la polipiel ofrece una superficie fácil de limpiar y una imagen muy elegante. Es una opción especialmente interesante para viviendas de uso frecuente o dormitorios donde se prioriza la practicidad.
Los acabados en madera siguen siendo una excelente elección para quienes desean mantener un estilo natural o tradicional. Combinados con muebles de líneas sencillas, aportan personalidad sin perder actualidad.
El color del cabecero puede cambiar completamente la percepción del dormitorio. Los tonos neutros como gris, beige, arena, blanco o crudo siguen siendo los más versátiles porque permiten renovar la decoración con pequeños cambios en textiles o complementos sin necesidad de sustituir el cabecero. Quienes desean incorporar un mayor protagonismo pueden optar por colores como mostaza, turquesa, verde agua o salmón, capaces de aportar personalidad sin saturar la estancia cuando se combinan con paredes claras y mobiliario equilibrado. En dormitorios con muebles de madera natural, los tonos tierra y los acabados nogal generan ambientes especialmente cálidos, mientras que el blanco o el ceniza ayudan a modernizar habitaciones con mobiliario más clásico.
Las camas de 135 cm permiten una gran variedad de estilos decorativos. La elección dependerá del ambiente que quieras crear y del protagonismo que desees dar al cabecero dentro del dormitorio.
La mayoría de errores no están relacionados con el precio del cabecero, sino con la forma de integrarlo en el dormitorio. Algunos de los más habituales son:
Un cabecero bien elegido no solo mejora la estética del dormitorio; también consigue que toda la habitación transmita una sensación de mayor calidad, equilibrio y confort.
Sí. Es una de las formas más rápidas y económicas de transformar visualmente la habitación sin sustituir el resto del mobiliario.
Los cabeceros tapizados lisos, los modelos capitoné y los acabados en tonos neutros suelen integrarse perfectamente con muebles tradicionales.
Gris, beige, arena, blanco y crudo son colores atemporales que permiten cambiar fácilmente la decoración del dormitorio con el paso de los años.
No. Con una limpieza periódica y siguiendo las recomendaciones del tejido elegido pueden mantenerse en perfecto estado durante muchos años.
Sí. Adaptar la altura, el tejido o el acabado permite conseguir un resultado mucho más integrado con el dormitorio y aprovechar mejor el espacio disponible.